SOBREVIVIR de mi libro inédito 100 Formas de salir del clóset


Yo me dedico a esto porque no tuve otra opción cuando tenía catorce año mí papá que era un alcohólico me violo y después lo hacia mi hermano mayor. Yo no tengo nada en la vida y por eso decidí irme de mi casa con dieciséis años. Ahora tengo veinte cuatro y jamás he vuelto. No sé nada de mi familia y tampoco quiero saber. Yo me prostituyo desde los dieciséis años, no sabía hacer otra cosa y además ya estaba adaptado a dar el culo. Como le dije desde que casi tengo uso de razón me violaban cada noche en mi casa. Mi madre nunca se dio cuenta de nada porque estaba enferma de los nervios y siempre andaba empastillada. Aquí en la calle tú aprendes hacer cualquier cosa para poder sobrevivir. Yo he hecho trio, cuarteto, sexteto y muchas cosas más. Y de nada me arrepiento. Los yumas pagan bien y más que cuando me ven mi pinga de 23 cm se vuelven como locos. Yo tuve uno que se enamoró de mí, él era canadiense. Él fue el que me compro el cuartico donde vivo pero en ese tiempo yo no era consiente de muchas cosas y no sabía que es llevar una pareja y como todo lo bueno, un día se acabó y me vi de nuevo en las calles utilizando mis dotes viriles para poder sobrevivir. También estuve con un trasveti, le decía Blanca, con ella viví muy buenos momentos porque era muy pulcra y le gustaba la limpieza. Me cambió por un yuma que le prometio que la había a sacar del país y así fue. La pobre tuvo un final triste, ese yuma se dedicaba a buscar mujeres para que trabajaran como puta en un prostíbulo que tenía en Turquía. Lo último que sé es que le pegaron un tiro y cogieron sus órganos para otra persona. Pero como yo estoy adaptado a todo tipo de cosas malas la noticia me resulto como nada aunque, le confieso que ella me gustaba pero ese fue el resultado por dejarme e irse a pinar pajaritos en un mundo donde nadie te conoce, sobre todo cuando eres un trasvesti porque los trasvesti solo están para singar para eso es lo único que sirven. Mi última relación fue con una señora que tenía como sesenta años, le decían la poderosa. Tenía un tremendo gao y plata para brincar una cerca. Pero esa mujer era muy viciosa y le gustaba el sexo cinco veces al día, estaba como loca. Me metio en su casa y me encerró en un cuarto por un mes. Al principio me parecio todo muy bien pero cuando pasaron las semanas y las cosas continuaban con aquel encierro me volví como loco. Una noche después que terminamos de chingar y que se durmió cogí las llaves y ojos que te vieron ir jamás te verán volver. Aquí existen muchas historia, usted no hará un libro sino miles con lo que tú se puede encontrar en este lugar. Yo hubiese querido haber tenido una mejor vida porque esto de vivir en la calle repartiendo pinga o dando el culo no es nada agradable y llegas el momento que te cansas pero la falta de dinero me hace seguir aquí, cada noche como un cazador en busca de nuevas presas para poder sobrevivir.
Juan, Matanza, pinguero

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